El Gran Dalmuti

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Caja del juego


Escala posiciones en la clase social y llega a ser el Gran Dalmuti para poder mandar sobre tus amigos. Pero cuidado, el poder se pierde rápido y cualquiera puede robarte la corona de Rey. "El Gran Dalmuti" es un juego sencillo a la altura de cualquier persona que no haya jugado jamás a ningún juego de cartas y que divierte como pocos. Y es que el placer de ser rey es algo que no se olvida facilmente.

Contenido

Ficha del juego

Autor: Richard Garfield (autor de otros juegos como Magic: The Gathering).

Publicado en España por Devir.

Precio: 15 €

Jugadores: de 4 a 8. Recomendado: mientras más jugadores, mejor (ideal para fiestas).

Edad: 8 años en adelante.

Reglas: Reglas del juego en la web de Devir. Muy cortitas y sencillas.

Componentes

El Gran Dalmuti es un sencillo juego que consta de 80 cartas numeradas del 1 al 12, existiendo doce cartas de valor 12, once cartas de valor 11, diez cartas de valor 10 y así sucesivamente hasta tener una unica carta de valor 1 que representa al Gran Dalmuti o Rey. También hay 2 cartas de Bufón que actuan de comodín. Estos son los únicos componentes de este juego, que podemos encontrar en cualquier tienda de juegos al módico precio de 15 €. Un precio bastante elevado para ser un simple mazo de cartas.

Cómo se juega

El gran Dalmuti es un juego de cartas no coleccionable abstracto de Richard Garfield. Es un juego muy sencillo recomendado para todo tipo de públicos (también para niños). Las reglas son muy simples.

Baraja de el gran Dalmuti
Hay cartas del 1 al 12, habiendo tantas cartas en la baraja como su cifra (hay cuatro cartas con el número 4, 7 cartas con el 7, etc.) más dos comodines, lo que suma un total de 80 cartas. Cuanto menor es el número, mejor es la carta. Se reparten todas las cartas y los jugadores, por turnos, juegan todas las cartas que quieran de un mismo número. El siguiente puede jugar el mismo número que el jugador anterior o números inferiores. Si no puedes o quieres echar carta, pasas. Si todos los jugadores han pasado después de una carta tuya te toca otra vez, pudiendo echar el número que desees. Gana el que primero que se queda sin cartas, pero se sigue jugando hasta que sólo un jugador tenga cartas en sus manos. Como veis es un juego muy simple con una mecánica sencilla que posiblemente os recuerde a algún otro juego de cartas (con baraja española o francesa) o de dados. ¿Dónde radica la gracia de este juego? Pues en que es tremendamente adictivo y bastante divertido.

Características del juego

Además de las reglas con su fundamento abstracto, hay una especie de temática que vincula al juego y que le da mucha personalidad. En este juego hay escalas sociales, y el que gana se convierte en el gran Dalmuti, siendo una especie de rey, y los que van ganando a posteriori componen una jerarquía social (por ejemplo el segundo, alto aristócrata, el siguiente, rico mercader, bajo burgués, sirviente y mendigo). En función de tu escala social tu función es escalar puestos, y en el caso del gran Dalmuti, mantenerte. Las posiciones se determinan por el asiento en el que estás, estando la escala social representada por el orden de las sillas. Esto hace que en cada partida haya que estar cambiando de asiento. El ajetreo del movimiento y los recochineos de los que ascienden sobre los que pierden puestos o se mantienen en la miseria es muy divertido.

Por otro lado este juego incorpora una clara injusticia. Mientras que otros juegos se esfuerzan por la igualdad, e incluso se crean reglas especiales como hándicaps para el jugador que tenga una ventaja por orden de turno, aquí ocurre totalmente lo contrario. Este juego se esfuerza por ser injusto como la vida misma. No es el único porque hay varios juegos de cartas clásicos que tienen injusticias parecidas a la de este juego. Por una parte hay un pago de impuestos al comenzar la partida. El último jugador en la escala social (el que sería como el mendigo, que en el juego se le conoce como el gran peón) tiene que darle sus dos mejores cartas al gran Dalmuti, y éste le entregará sus dos peores. Por otro lado el peón -el segundo peor- le entregará al pequeñó Dalmuti -el segundo mejor- su mejor carta para recibir la peor del otro . Además de esta tremenda desventaja, el gran Dalmuti comienza siendo el primero en jugar, seguido por el pequeño Dalmuti y los siguientes puestos de la escala social. Estas desventajas hacen que salir de los últimos puestos sea un gran regocijo, aunque el ascenso no sea muy grande.

Es un juego apropiado para un grupo numeroso de gente y su duración es básicamente hasta que os hartéis de jugar, puesto que la gracia es echar varias manos, y cada una puede durar alrededor de unos 10 minutos. Eso sí, os aviso que el juego engancha mucho, y que una vez empezado es difícil decidir cuándo acabar, y es muy común escuchar “venga una última mano”, “venga otra última mano”, “otra más y esta ya es la definitiva”.

Qué tiene de malo

El talón de Aquiles de este juego también es su virtud. La sencillez de su mecanica hace que los jugadores mas experimentados vean este juego como un pasatiempo excesivamente simple y exento de cualquier estrategia jugable. Como juego simple y asequible, su profundidad es nula y no se puede exprimir mucho mas despues de una intensa tarde de partidas. Además, para menos de 6 personas no es tan divertido ya que el cambio de clase social es menos probable. La gran pega de este juego es su precio, demasiado elevado para ser una simple baraja de 80 cartas, que ademas son independientes del idioma ya que no llevan texto alguno.

Conclusión

Nos encontramos ante un clásico, un juego con una mecanica sencilla pero efectiva y que funciona a las mil maravillas. La inclusión de los roles de Rey y Peón fomenta el pique insano y el cachondeo durante las partidas, y nos invita a jugar una y otra vez sin parar. Un juego perfecto para abducir a nuevos jugadores a este mundo de perversión lúdica. Diversión directa y risas aseguradas.


LO MEJOR

   * Divertido y sencillo, al alcance de cualquiera. 
   * Los roles de Rey y Peón, e interpretarlos durante la partida lo hacen divertidisimo. 
   * Las reglas secundarias de rebelión y servidumbre fomentan el pique y las risas. 
   * Poder jugar con toda la familia.
   * Engancha, no dejaras de jugar hasta que llegues a ser rey y te vengues de los que te han avasallado. 


LO PEOR

   * Su sencillez cansará a los jugadores mas experimentados.
   * El precio es elevado, para ser un mazo de 80 cartas. 
   * Que el pique se te vaya de las manos y te dejes de hablar con tus amigos. 
   * Las estrategias son limitadas, es un juego con gran componente de azar.


Dónde comprar

Enlaces externos

El gran Dalmuti en Wikipedia.

El gran Dalmuti en BGG.

Página oficial de Devir.

Fuentes



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